In memoriam: Josep Roca Benito (1957–2026)
Nos hacemos eco del fallecimiento el pasado 3 de febrero de Josep Roca Benito (1956 - 1926), alma de Celler Devinssi, reconocida bodega del Priorat.

Un hombre sencillo que amó el Priorat y a su gente
El 3 de febrero de 2026 nos dejó Josep Roca Benito, fundador del Celler Devinssi. Aunque su partida nos duele profundamente, preferimos recordarlo tal como era: una persona discreta, trabajadora, fiel a los suyos y de una humildad que lo definía más que cualquier éxito.
Sus inicios y un amor sincero por el vino
Josep nació en Sants, Barcelona, en 1957, en una familia con memoria de viña pero sin ninguna bodega propia. Lo que recibió, sobre todo, fue una historia, y con su serenidad característica decidió darle continuidad.
A lo largo de los años trabajó en el mundo del vino con constancia. Cursó un Máster en Enología y Viticultura y adquirió experiencia tanto en la distribución como en la elaboración.
Su tienda, Taula Selecció, abierta en Sants en 1999, era un espacio cercano donde él mismo atendía a los clientes y recomendaba vinos sin pretensiones, con ese punto de pasión tranquila que lo caracterizaba. Un artículo de Time Out lo definía sencillamente como “el dueño de la bodega”, enamorado de los vinos del Priorat.
La llegada al Priorat: trabajo más que palabras
Josep no era de los que hacen grandes discursos. Cuando se sintió atraído por el Priorat, no lo convirtió en una gesta; simplemente decidió intentarlo: compró unas tierras y empezó desde cero. Plantó viña, acondicionó una pequeña bodega en Gratallops y trabajó, sin prisas ni ruido.
Las primeras viñas las plantó en 2001, y la pequeña bodega —a partir de antiguos muros de un molino de aceite— se convirtió en su espacio de trabajo diario. Los vinos que elaboró, como Il·lia, Rocapoll, Mas de les Valls o Cupatge, son fruto de esa actitud: honestos, artesanos, sin artificio.
Nunca persiguió reconocimientos. Si llegaban, bien. Si no, seguía trabajando igual.
Un proyecto pequeño, hecho con cuidado
Devinssi siempre fue —y sigue siendo— una bodega artesanal. Josep valoraba precisamente eso: poder hacerlo todo a mano, conocer cada rincón de viña y tener contacto directo con la gente que visitaba la bodega.
También tenía una manera particular de afrontar las dificultades. Cuando un revés comercial lo obligó a replantearse algunas cosas, no se lamentó: simplemente optó por crear proyectos humildes pero bien hechos, como el albariño Diviño o el cava Le Jardin de Ma Tante. Ninguno de estos proyectos pretendía ser grandioso; querían ser, sobre todo, honestos y bien trabajados.

Su manera de ser
Quien lo conoció sabe que Josep era un hombre:
- reservado,
- leal,
- y con una forma de querer a la gente sin hacer ruido.
Se nutría, sobre todo, de las horas en el Priorat, del contacto con la tierra y de las conversaciones tranquilas. Aunque era una persona de ciudad, en Gratallops encontró un ritmo de vida que le encajaba: discreto, lento, cercano.
También pintaba —no para exhibir nada, sino porque le gustaba capturar la luz y el paisaje—, y le gustaba mucho cocinar, sobre todo cuando podía hacerlo sin prisas, y siempre llegaba a la bodega con esa calma que lo hacía tan singular.
Un agradecimiento muy sentido
Desde el Celler Devinssi, el equipo queremos expresar un agradecimiento profundo y sincero.
Gràcies, Josep:
- por tu manera humilde de hacer las cosas,
- por la confianza que siempre nos diste,
- por haber creído en un proyecto pequeño y honesto,
- y por habernos enseñado que el vino, antes que nada, es respeto por la tierra y por la gente.
Sabemos que no te gustaban las grandes palabras, así que seremos breves: gracias por haber estado ahí y por dejarnos este camino trazado con sencillez y verdad.
Descansa en paz, Josep.
Seguiremos trabajando a tu manera: con humildad.
-
Mis condolencias a la familia, como señalan una persona humilde y sencilla que transmitía muy bien su pasión.
